Descripción
Tiernas por dentro, ligeramente doradas y terminadas a fuego suave en tomate con albahaca fresca. Estas albóndigas de pavo resuelven una cena familiar y también funcionan muy bien para cocinar con antelación. La clave está en mezclar la carne solo hasta integrar y formar las bolas sin apretarlas. Primero se doran para desarrollar sabor y después terminan de cocinarse en la salsa, hasta alcanzar 74 °C en el centro sin perder jugosidad. Prueba la salsa antes de incorporar las albóndigas: si el tomate está especialmente ácido, añade ½ cucharadita de azúcar; si está equilibrado, no hace falta. Se conservan hasta 3 días refrigeradas dentro de la salsa y pueden congelarse ya cocinadas en porciones.