Descripción
Una receta sencilla, barata y con pinta de plato de restaurante. La berenjena se cocina hasta quedar dorada y melosa, después se cubre con un glaseado rápido de miel, soja y ajo que le da brillo, sabor y ese punto dulce-salado que engancha. La base de yogur con limón es clave: equilibra el glaseado, aporta frescura y hace que el plato quede mucho más cremoso y bonito al servir. El toque final de sésamo y cebollino remata la textura y le da ese acabado premium sin complicarse nada. El truco está en cortar la berenjena en trozos grandes y dorarla bien antes de añadir la salsa. Si echas el glaseado demasiado pronto, se puede quemar; añádelo al final y cocina solo 1 o 2 minutos hasta que quede brillante. Perfecta como cena ligera, entrante diferente o plato para sorprender con ingredientes muy básicos.