Descripción
Si tienes un tardeo, una cena informal o simplemente quieres sacar algo que parezca mucho más elaborado de lo que es, estos dátiles son un acierto total. El contraste es lo que los hace tan buenos: el dátil queda dulce y jugoso, el bacon se dora por fuera, el queso aporta el punto cremoso y la miel picante lo une todo con ese toque brillante y un poco adictivo. Se hacen en unos 20 minutos y quedan perfectos para poner al centro de la mesa y que desaparezcan sin darte cuenta. El truco está en usar bacon fino para que se cocine rápido y envuelva bien el dátil. No hace falta poner muchísimo queso: con una pequeña cantidad queda más equilibrado y no se hace pesado. Puedes usar queso crema, ricotta espesa o queso de cabra suave. Y si no tienes nueces, quedan muy bien también con almendras o pistachos. Para terminarlos, mezcla una cucharada de miel con chili, pimienta negra o pimentón picante. Si no te gusta el picante, usa solo miel y unas gotas de limón. Sírvelos calientes o templados, porque ahí es cuando mejor se nota el contraste entre el bacon dorado, el interior cremoso y el dulzor del dátil. Guárdalos para tu próximo tardeo, porque esta receta parece de aperitivo caro y se hace con cuatro cosas.