General

Donuts fríos de chocolate y frutos rojos

Estos donuts fríos son de esas recetas que parecen mucho más complicadas de lo que realmente son. No llevan horno, se preparan en muy poco tiempo y…

Descripción

Estos donuts fríos son de esas recetas que parecen mucho más complicadas de lo que realmente son. No llevan horno, se preparan en muy poco tiempo y quedan preciosos: una base de chocolate, fruta fresca por encima y ese contraste entre lo cremoso, lo frío y lo jugoso que hace que apetezcan muchísimo, sobre todo cuando quieres un postre fácil, vistoso y diferente. La clave para que queden bien es muy simple: derretir bien el chocolate, secar muy bien la fruta y no sobrecargar demasiado cada aro para que al desmoldar mantengan una forma bonita. Puedes usar chocolate con leche si quieres un resultado más dulce y goloso, o chocolate negro si prefieres un sabor más intenso y un acabado más elegante. El chocolate blanco aquí funciona genial como toque final, porque da contraste y hace que se vea todavía más apetecible. Si no tienes molde de donuts, no pasa nada. Puedes hacerlos de varias formas: * en un molde de magdalenas o muffins, quedarán tipo chocolatinas frías con fruta * sobre papel vegetal, formando pequeños aros con ayuda de una cuchara * en moldes de silicona pequeños, aunque no tengan forma de donut * incluso en una hielera grande o moldes de bombones, para sacar mini versiones Si no consigues hacer el agujero perfecto, da igual: también quedan muy bien como bocados fríos de chocolate y frutos rojos, y la idea sigue funcionando igual de bien. Otro detalle importante: si no quieres congelarlos, puedes dejarlos en la nevera hasta que endurezcan, aunque tardarán más. El congelador acelera el proceso y ayuda a desmoldarlos mejor, pero no es la única opción. Y si no tienes frutos rojos exactos, puedes adaptarlos con lo que tengas por casa: fresa, arándanos, mora, frambuesa, plátano en rodajas o incluso trocitos de kiwi. Lo importante es que la fruta esté bien seca antes de ponerla sobre el chocolate. Son perfectos para cuando quieres un postre bonito sin complicarte, para una merienda fresca, para sorprender con algo distinto o simplemente para darte un capricho rápido que además queda espectacular en foto. Guárdate esta receta porque es facilísima y se puede versionar de mil formas. 15 minutos de preparación + 45 minutos de congelado y listo.