Descripción
Una lubina con la piel bien crujiente cambia por completo cuando se sirve sobre una salsa de pimientos asados cremosa y llena de sabor. El contraste entre el pescado jugoso, la salsa y el toque tostado de las almendras hace que sea un plato elegante, sencillo y perfecto para cualquier época del año.
El punto más importante está en la cocción: seca muy bien la piel antes de llevarla a la sartén y no la muevas durante los primeros minutos. Así conseguirás un dorado uniforme y una textura crujiente que merece la pena conservar hasta el momento de servir.
Si preparas la salsa con antelación, guárdala en la nevera hasta 3 días y caliéntala suavemente antes de emplatar. Si queda demasiado espesa, añade una o dos cucharadas de agua caliente hasta recuperar una textura sedosa.
Una receta mediterránea con pocos ingredientes, mucho sabor y una presentación que luce tanto en una comida especial como en el día a día.