Descripción
Un salmón brillante, jugoso y con ese fondo salino y umami que solo aporta el miso blanco cuando se usa en la cantidad justa. La clave está en no añadir el lacado desde el principio: el miso y la miel se queman rápido. Primero marca el salmón y después baja el fuego para bañarlo 1–2 minutos, hasta que la salsa espese y quede brillante. Para acompañar, funciona muy bien con arroz blanco, verduras al vapor o una ensalada fresca con lima. Si sobra, guárdalo hasta 2 días en nevera y recaliéntalo suave en sartén con una cucharadita de agua. Especial Ingrediente · Miso