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Tortilla española

Una receta de siempre, con el exterior bien tostado y un interior tierno, húmedo y lleno de trozos irregulares de patata. La cebolla es opcional: bien…

Descripción

Una receta de siempre, con el exterior bien tostado y un interior tierno, húmedo y lleno de trozos irregulares de patata. La cebolla es opcional: bien pochada aporta dulzor y jugosidad, pero puedes omitirla sin cambiar el resto de la preparación. Cocina la patata a fuego medio-bajo, removiendo con cuidado, hasta que esté completamente tierna y se rompa fácilmente al presionarla. No debe quedar crujiente ni demasiado dorada. Escúrrela bien, mézclala todavía templada con los huevos batidos y deja reposar 5 minutos para que todo se integre sin perder textura. Para una tortilla gruesa y fácil de manejar, utiliza una sartén antiadherente de 20 a 22 centímetros. Añade una cucharada del aceite de cocción y vierte la mezcla sin aplastarla: conservar los trozos de patata hará que el interior quede más irregular y apetecible. Más que seguir el reloj al segundo, observa el punto. Cuando los bordes estén cuajados y el centro todavía se mueva ligeramente, estará lista para darle la vuelta. Cocina el segundo lado entre 1 y 2 minutos para un resultado jugoso, o déjala algo más si la prefieres bien cuajada. Déjala reposar 2 o 3 minutos antes de cortarla. Así se asentará lo suficiente para mantener la forma, pero conservará un interior meloso. Estas cantidades sirven para 3 o 4 personas y queda igual de buena recién hecha, templada o a temperatura ambiente. Sírvela con pan, una ensalada sencilla o unos pimientos asados para completar uno de esos platos que nunca necesitan demasiados acompañamientos.